Organiza las citas sin estar siempre disponible
Una rutina sostenible permite prestar atención a las conversaciones sin descuidar el resto de tu vida.
Elige un ritmo realista
Decide cuándo te apetece leer y responder mensajes. No existe una frecuencia ideal para todo el mundo. La rutina debe encajar con el trabajo, el descanso y otras relaciones, en lugar de convertirse en otra obligación.
Explica cómo te comunicas
Si no miras los mensajes a menudo, una explicación breve puede evitar malentendidos. No prometas respuestas inmediatas. Puedes tener interés en alguien y necesitar tiempo sin conexión; concede también ese espacio a la otra persona.
Haz una pausa cuando la necesites
Si las citas empiezan a sentirse como una tarea, reduce las conversaciones o descansa un tiempo. Vuelve cuando puedas prestar atención. No hace falta una explicación dramática, aunque avisar brevemente puede ser considerado si ya existe una conversación importante.
